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Mi pareja es autista: 4 claves para entender la neurodivergencia en las relaciones de pareja

Mi pareja es autista

Hace años no era tan común que niños y niñas recibieran un diagnóstico psicológico. Ya sea por falta de recursos o de información, muchas personas llegaron a la adultez sin saber a ciencia cierta si podrían ser consideradas neurodivergentes.


Llamamos neurodivergencia a las variaciones naturales del funcionamiento cerebral que provocan que algunas personas piensen, sientan y se comporten de manera distinta a la mayoría (neurotípicos). Algunas de las más conocidas son el trastorno por déficit de atención (TDA), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno del espectro autista.


Como terapeuta de pareja, atiendo diferentes motivos de consulta como problemas de comunicación o crisis en la relación, pero muchas veces en el transcurso de la terapia me doy cuenta de características específicas que me hacen sospechar que uno de los miembros de la pareja podría estar en el espectro autista.


¿Qué es el espectro autista?


Se conoce como trastornos del espectro autista a una amplia gama de condiciones que afectan la forma en que las personas interactúan con los demás, se comunican, aprenden y se comportan. Se considera un espectro porque se manifiesta de múltiples maneras y con diferentes características. Si bien hay casos donde las personas en el espectro pueden requerir necesidades de apoyo intensas, muchas otras viven con autonomía total, e incluso presentan altas capacidades intelectuales.


El autismo en adultos no aparece de manera repentina, sino que los signos estuvieron presentes desde la infancia, pero pasaron desapercibidos, fueron malinterpretados o normalizados; por lo que muchísimas personas en el espectro autista crecen con la sensación de que no entienden del todo su entorno, ni el entorno les entiende a ellas.


Algunas de las principales áreas donde se expresa el trastorno del espectro autista son:

  • Comunicación y socialización: hay dificultad en la interacción social, la comunicación y la reciprocidad emocional.

  • Conductas repetitivas e intereses: presentan intereses intensos, rutinas estrictas y/o movimientos repetitivos.

  • Procesamiento sensorial: sensibilidad alta o baja a luces, sonidos, olores o texturas.


Para saber si tu pareja es autista, es indispensable una evaluación neuropsicológica detallada, que combina entrevistas, cuestionarios estandarizados y, a veces, reportes familiares.

Si bien la terapia de pareja no es el espacio para hacer este tipo de diagnósticos, es importante que los terapeutas de esta especialidad estén informados respecto a las neurodivergencias, porque esto les permite sugerir una evaluación y comprender las dinámicas de pareja desde una perspectiva mucho más amplia.


Cómo afecta la falta de diagnóstico del espectro autista en la relación de pareja 


He atendido muchos casos que llegan al consultorio con el motivo de consulta de que uno de los dos siente que su pareja no se relaciona de manera eficiente con otras personas o que no sabe expresar amor; y en muchas ocasiones esto no se debe a una cuestión de voluntad o carácter, sino que hay características del espectro autista.


Cuando observo alguno de estos motivos de consulta, suelo prestar especial atención porque esa “queja” podría ser un indicador del espectro autista.


1. Mi pareja no me expresa cariño

Un conflicto que a menudo se presenta en parejas mixtas (una persona neurotípica y una persona neurodivergente) es la notable diferencia en las formas de expresar afecto y en las expectativas que tenemos al respecto. Una de las principales quejas de la persona neurotípica es que siente que no son escuchadas sus necesidades; pero una vez que ponemos la posibilidad de un diagnóstico sobre la mesa, es más fácil comprender que no es que haya falta de amor, sino que las maneras de demostrarlo no siempre son como la otra persona está esperando.


2. Hay conflictos en la pareja por temas relacionados al ámbito social

Quejas como “no se relaciona bien con mi familia”, “se aísla”, “parece que no quiere compartir con mis amigos” son muy frecuentes en el consultorio. Sin embargo, cuando indago más, resulta que la persona no solo evita convivir con los amigos de su pareja, sino que prácticamente en todo ámbito social se satura con facilidad y necesita espacios a solas para “recargarse”.


Es muy común que las personas en el espectro autista sean solitarias, que prefieran quedarse en casa en vez de asistir a lugares ruidosos o muy concurridos, y esto para muchas parejas puede ser percibido como “una falta de disposición”.


Mi pareja es autista


3. Siento que mi pareja no se esfuerza por adaptarse

Algo que suelo escuchar mucho en terapia es: “Mi pareja no hace el esfuerzo suficiente por convivir conmigo”. Sin embargo, contrario a lo que mucha gente podría pensar, las personas neurodivergentes hacen un esfuerzo enorme por encajar a través de una estrategia conocida como enmascaramiento o masking.


El masking es el conjunto de esfuerzos que hacen las personas neurodivergentes para “funcionar” como las personas neurotípicas; esto implica ocultar o disimular comportamientos propios para entrar en lo que creemos que es socialmente aceptado. Muchas veces las personas neurodivergentes hacen esfuerzos increíbles por tratar de divertirse en un lugar donde se sienten sumamente abrumados, pero esto puede resultar exhaustivo a niveles que ponen en riesgo su estabilidad emocional.


4. Mi pareja “explota de repente”.

Al hacer masking, muchas personas hacen un esfuerzo sostenido por imitar comportamientos que consideran “normales”. Incluso, he conocido pacientes que ensayan diálogos para prepararse para conversaciones con amigos o incluso con su pareja. Es como si estuvieran estudiando por horas para una situación que la mayoría de las personas hace de manera intuitiva. Como podrás imaginarte, hacer esto es sumamente agotador, y puede provocarles mucho estrés y cansancio, hasta llevarles a un límite llamado meltdown, que es una crisis explosiva e involuntaria provocada por un agotamiento sensorial y emocional.


¿Qué cambia en la pareja cuando se recibe un diagnóstico de autismo?


En varias ocasiones les he sugerido a mis pacientes que acudan a una evaluación del espectro autista, y ha sido muy satisfactorio atestiguar la sensación liberadora que experimentan ambos miembros de la pareja. Muchas personas me han dicho que al fin entienden por qué durante toda su vida se han sentido diferentes, y al recibir un diagnóstico pueden confirmar que no hay “nada malo” en ellos, sino que su cerebro está configurado de una manera distinta a la de la mayoría de las personas.


También la otra parte puede experimentar alivio al conocer el diagnóstico. Comprender que mi pareja es autista es muy útil para dejar de tomar ciertos comportamientos como algo personal. Muchas veces llegamos a creer que nuestra pareja no nos quiere lo suficiente “para hacer el esfuerzo” de cambiar, pero cuando se recibe el diagnóstico queda mucho más claro que no es un tema de voluntad, e incluso llegamos a apreciar sus esfuerzos por hacer masking y tratar de “complacernos”.


Mi pareja es autista ¿Cómo puede ayudarnos la terapia de pareja?


Actualmente, es sumamente importante que los especialistas en terapia de pareja estén informados y se mantengan actualizados respecto a las distintas neurodivergencias para entender las dinámicas de la relación también a partir de la manera en que cada miembro de la pareja procesa el mundo.


Si bien el trabajo en el consultorio no varía tanto cuando hay neurodivergencias, es muy valioso contar con un diagnóstico por varias razones.


Mi pareja es autista, terapia de pareja que considera la neurodivergencia


Nos enfocamos en el origen de la relación

Lo primero que debemos tener en mente es que cuando conocimos a nuestra pareja nos sentimos atraídos por muchas razones, aún antes de sospechar siquiera que existiría un diagnóstico de autismo. En la terapia de pareja, ponemos especial esfuerzo en ayudarles a recordar y nombrar qué fue lo que les atrajo inicialmente el uno al otro, y ese es nuestro punto de partida para fortalecer la relación, más allá del diagnóstico.


Es un espacio seguro para ambos

Como mencionamos en los apartados anteriores, la mayoría de las personas neurodivergentes sí se esfuerzan constantemente por encajar y cumplir expectativas. La terapia de pareja es un espacio seguro para que la persona con autismo comparta cómo ha vivido este proceso, y su pareja pueda comprender mejor el esfuerzo que hay detrás de todos esos comportamientos que en algún momento pudo haber pensado que eran simplemente ‘falta de ganas’.


La terapia en pareja es una guía para establecer nuevos acuerdos

Una vez que construimos este entendimiento mutuo, nos enfocamos en desarrollar nuevos acuerdos que consideren tanto las necesidades de la persona neurotípica como los esfuerzos de su pareja en el espectro autista.


Hasta ahora, hemos tenido grandes resultados con las parejas que sospechan que uno de ellos está en el espectro autista. A muchas de ellas, la terapia les ha motivado a solicitar una evaluación y recibir un diagnóstico; otras, la sola sospecha les ha permitido ver los problemas de pareja desde otra perspectiva, lo que nos permite trabajar los temas desde un punto mucho más informado y de mayor comprensión mutua.


¿Te gustaría asistir con una terapeuta de pareja que considere la neurodivergencia?

WhatsApp 55 6220 2998

Sandra Elizalde Terapeuta de parejas

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