• Sandra Elizalde

El casado casa quiere.


Son varias las parejas que por distintas circunstancias, el inicio de su vida juntos se dió en casa de los Papás de alguno de los dos, y en el mejor de los casos al cabo de algún tiempo, se van a vivir solos. En México es una práctica común: por costumbre, por falta de recursos para acceder a vivienda digna y por el gran apoyo que puede significar la ayuda de los abuelos en el cuidado de los hijos de la nueva pareja.

Un gran porcentaje de las parejas que acuden a terapia, se casaron o se fueron a vivir juntos por un embarazo no planeado, lo que los orilló a tomar la decisión de vivir juntos aunque no estuvieran preparados, o no fuera su deseo en esos momentos.


A decir de Rocío Vázquez (1) una gran maestra en la psicoterapia breve, los padres somos los responsables en la formación de los hijos para que alcancen 3 pilares en su autonomía:


Cuerpo Físico:

Todo aquello que tiene que ver en la salud física: cuidados, alimentación, salud, higiene, ejercicio, hábitos preventivos y salud sexual y reproductiva.


Cuerpo emocional:

Sistema de valores, autocontrol emocional, conciencia moral, sensibilidad a las necesidades de otros, asumir la responsabilidad de sus actos, desarrollar la templanza, comunicación asertiva, toma de decisiones entre otros.


Financiero:

A través de la educación académica, desarrollo de su talento para ponerlo al servicio de la humanidad y devengar pago por ello, noción de generar un ingreso para vivir, hábitos de ahorro, entre otros.


Así que, en teoría, cuando dos personas deciden estar en pareja y formar una nueva familia, tendrían que tener desarrollados estos tres niveles de autonomía, pero en la práctica, muchos aún no alcanzan este desarrollo y en el peor de los casos, los padres siguen cubriendo las responsabilidades de los hijos y no les permiten alcanzar esta madurez por ellos mismos.


Así terminan viviendo en casa de los padres, y no siempre es por el tema financiero, también por el tema emocional.

Y aquí es donde se gestan muchos problemas:


Primero: nunca será un terreno neutro, la familia (en caso de conflicto) siempre apoyará al hijo (a)


Segundo: falta de privacidad, y los padres y hermanos acaban involucrándose en temas y decisiones que tendrían que ser de dos.


Tercero: en casa solo hay una máxima autoridad: los papás , así que, aunque la pareja forme una nueva familia, la autoridad de los abuelos siempre será la superior, y por consiguiente los hijos siempre serán hijos (incapaces de tener autoridad en su propio terreno).


Y muchos factores en contra más.


Así que, en algunos casos con los que trabajo en el consultorio, tienen que ver con esto, es algo muy complejo, muchos de verdad no se dan cuenta de lo perjudicial que puede ser, ya que viven inmersos y no alcanzan a verlo, pero desgraciadamente para la pareja que llegó a vivir ahí si es evidente, y con el paso del tiempo se vuelve mas grave y pareciera que sólo ve lo negativo o que fuera exagerado(a) pero es que es el único externo al ambiente familiar y tiene otros parámetros y formas de ver la vida distinta a la familia a donde llega.


Existe la solución y si bien lo ideal es vivir en su propio espacio alejado de la casa de los padres, se puede empezar por reconocer cómo es que cada uno se siente, reparar el daño, sanar el resentimiento que pueda existir y poner limites claros, y sobre todo fortalecer el núcleo de esta nueva familia. Los dos como un equipo. Una nueva Familia.


Sandra Elizalde

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(1) Terapia Breve Aplicada (Compilación, Varios autores) Pg 144

edit. Cree-Ser


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