• Sandra Elizalde

Evadir el Conflicto en la Pareja.

Actualizado: oct 6

TUS VOLCANES Y MI SILENCIO

“Cuando ella se enoja, se enoja tanto, grita, manotea, pareciera que estalla un volcán, así que mi reacción es callarme. Mejor me detengo a comunicarle cosas que presiento la harán enojar, no quiero que estalle el volcán”.

“Me dice mentirosa porque no le doy toda la información si sé que algo de eso lo hará enojar, es que de verdad me da miedo, no quiero que estalle de nuevo”. “Cuando peleamos, la que grita soy yo, y si nos escuchan los vecinos seguramente pensaran que soy una loca histérica, pero lo que no saben porque no se escucha, son todas las caras que él me hace, todos sus silencios, todas sus omisiones, pareciera que no le importa nada que tenga que ver conmigo, o nuestra relación. No le importa nada” Y así muchas historias como estas escucho todos los días en el consultorio, a los oídos de todos lo que primero se escuchan son “las explosiones del volcán” Dentro de la misma relación, pareciera que solo eso es lo que hay que “arreglar” “esta loca” “no se puede controlar”. Pero es hasta que ponemos atención en la interacción completa cuando vemos la gravedad de los “silencios” de la otra parte. Hay una frase que dice “Todo comunica” y así es: lo que dices, lo que NO dices, los gestos, la postura del cuerpo, las reacciones y las actitudes. Es hasta que en la conversación terapéutica que el responsable de los “silencios” se da cuenta de lo grave que también son. Sólo que no se escuchan no se ven, y es ahí donde se dan cuenta que falta esa parte de la historia. Y esa otra parte que falta es igual de importante, igual de grave, ya que existe una razón por la que esta parte se calla, y prefiere guardarse comentarios, no aclarar las cosas o confrontar al otro por temor a su reacción, generalmente el que hace esto, lo ha venido haciendo gran parte de su vida, es parte de su personalidad, evade el conflicto, es aquel que hace todo lo posible por no confrontar al otro por temor a una reacción violenta o a no poder manejar la respuestas del otro. Entonces se calla, se aguanta, pero el costo de esto es que el otro piense -en la pareja- que no le importa o no le interesa lo que sucede, se mal interpreta y el resentimiento crece, de forma que cuando hace los reclamos pertinentes ya son fuera de control, o mas “escandalosos” en un intento de que el otro “reaccione”, ocasionando que el otro siga en esta actitud de evadir, por no despertar al volcán.

También el que evade el conflicto lo padece, y el resentimiento crece al grado de tomar acciones movidas por el resentimiento acumulado. Hay un dicho que dice: mejor una roja que cien descoloridas, y se refiere a esto, mejor comunicar qué me molesta, en qué no estoy de acuerdo, qué no me gusta, con la intención de que el otro se entere y poder tener un dialogo para llegar a un acuerdo; que quedarme callada (o) pensando que el tiempo lo cura todo o que ya pasará, o ya se dará cuenta… Y no. También esto tiene que ver con poner limites, esto ES poner límites. Un trabajo muy importante que se hace en Terapia es esto, analizar el tipo y nivel de comunicación que han llevado. Y ajustarlo para que de verdad los dos comuniquen, siendo impecables con sus palabras, con sus silencios, con sus acciones. Lo más que se pueda.

Es en terapia donde se descubren los temores del que no habla, se descubren las consecuencias de sus silencios, se trabaja en el daño que se hizo al no haber hablado a tiempo, al no haber fijado su postura y haber puesto sus límites a tiempo.

Nunca es tarde, se puede reparar y reaprender. Ven y trabajemos! Sandra Elizalde ‪5561102998‬ WhatsApp


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